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jueves, 4 de abril de 2013

Debatir con altura

Quiero compartirles este artículo que encontré en el periódico el heraldo. m.elheraldo.co/opinion/columnistas/debatir-con-altura-105574 Del Señor Javier Abád Gómez. Sobre un tema que siempre me llama la atención.

Debatir con altura

Produce un poco de vergüenza el lenguaje y el tono que utilizan en sus discusiones públicas altos funcionarios, que lo son y que lo fueron, del Estado sobre el proceso de paz. Expresiones llenas de mal humor, carentes de altura intelectual y moral, que en vez de contribuir a la paz que dicen defender, encienden violencia. Lo cual resulta contraproducente para el proceso que se lleva en La Habana y que debería tener eco en todas las esferas del Gobierno y de los ciudadanos. Hay que apaciguar los ánimos, fácilmente exaltados e irascibles, en un país como el nuestro, sometido a continuos sobresaltos.
Y aprender a conllevar, término que el diccionario define como “ayudar a llevar a otro los trabajos, sufrirle el genio”. Y que tiene como sinónimos: aguantar, tolerar, soportar, sobrellevar.  ¡Y tanta falta que nos hace!  Demasiado afán de emulación violenta, irascibilidad a flor de piel, reclamos a voz en grito; discusiones acaloradas en temas banales, que se defienden o atacan como si se tratara de cuestiones de vida o muerte, ofensas personales. No se exponen ideas para controvertir al contendor, sino que se buscan flaquezas para ofender al que piensa de manera diferente.
Mal ejemplo para la juventud y pobre ayuda para un país que anhela la paz por tantos años. Una paz que no es solo el silencio de los fusiles y de las bombas del terror, sino que debe ser el clima en el que se desenvuelva la vida ciudadana, desde la infancia en el hogar hasta los más altos niveles de la comunidad y del Estado. Es preciso convertir la tolerancia en palabra sagrada, la mansedumbre en fortaleza humana, la comprensión en actitud habitual, y la capacidad para perdonar en virtud posible. Es mucho lo que ganamos sembrando semillas de serenidad, de paz, de comprensión y convivencia en el corazón de todos.  

Por Javier Abad Gómez

martes, 2 de abril de 2013

PARA TI JOVEN.

Siempre veo en las noticias la mala faceta de la juventud, esa cara rebelde que es inherente al joven la parte que delinque, que no tiene sentido ni causa. Los medios de comunicación no hacen más que mostrar lo malo que hacen, pocas veces emiten reseñas donde se muestra la generosidad y el servicio de los que son capaces más allá de cualquier corriente política, religiosa o social, Ellos están dispuestos a servir y lo hacen a diferencia de los adultos que con sus prejuicios limitan sus actividades grupales.  
Este escrito va para ustedes la juventud que se esmera en servir, en hacer las cosas mejores para los demás. Para ustedes queridos jóvenes que se sacrifican día a día atendiendo las necesidades de otros jóvenes, adultos y/o ancianos. Para ustedes jóvenes que no les interesa el credo o pensamiento político para ayudar a alguien. Para ustedes valientes jóvenes que son capaces de gastar su dinero, lo poco que tienen, en empresas para ayudar a personas que no conocen. Para ustedes jóvenes que tienen problemas en sus hogares por salir a servir a los demás a causa de la incredulidad de sus familiares, nunca creen que ustedes puedan servir. Para ustedes jóvenes que prefieren sacrificar un partido de su equipo favorito, una fiesta con otros jóvenes, un fin de semana de descanso o un juego de vídeo para ir a recitar una novena en navidad, llevar alegría a un anciano abandonado por sus familiares en un asilo, ayudar a los indigentes que día a día la sociedad mira con desprecio, para llevar sabiduría y conocimiento a lugares donde abunda la ignorancia. Para ustedes jóvenes que a pesar del trato infame y degradación en sus hogares encuentran el amor para brindar a quién lo necesita. Para ustedes que sólo desean el bienestar de los demás sin esperar nada a cambio, porque quién les paga, quién les colabora, qué institución les brinda apoyo, ninguna. Aún así ustedes están al pie del cañón, intentando cambiar el mundo el poco mundo que con irresponsabilidad nos dejaron los que nos han antecedido. Para ustedes que no esperan votos, dineros, reconocimiento cuando van a llevar juguetes a los niños que no tienen. Para ustedes que se organizan luego de las calamidades naturales y llevan alimentos y cariño a centenas de damnificados. Para ti querido joven que no has dado el mundo por vencido que crees que puedes salvarlo, te digo hoy porque los he visto, hay muchos que te acompañan, que piensan igual que tu y que no se rinden por cambiar la injusticia.


No estás sólo, no estás sola en esto. Hay muchos y muchas que como tu creen y sirven por una mejor sociedad, así que no te miedo o pena. Ellos están en el anonimato, pues no dejan que la mano derecha vea lo que hace la izquierda, no aparentan como otros, como muchos que vemos que al final de todo no hacen nada. Continua en tu lucha e incentiva a los demás, a los que como tu una vez estuvieron sin sentido en la vida y lo encontraron en el servicio y en la lucha por una sociedad justa. Ustedes son los únicos que pueden trabajar sin importar las diferencias, yo lo he visto soy testigo. He visto deshacer murallas de raza, sexo, religión, política, condición social y económica todo en bien de los demás. Desde aquí mi alabanza a tu labor y el sostenimiento a tu valor y voluntad que sé será capaz de cambiar la realidad en que vivimos. No te rindas porque gracias a tu labor poco a poco serán más jóvenes los que ayuden a crear una sociedad mejor y cuando sean adultos vivirán con la conciencia tranquila y contentos porque su descendencia heredará una sociedad justa eregida por ti y los demás como tú. Mis aplausos a tu labor.